Cuando la vida no fluye: expandir tu vasija para poder recibir
Jan 13, 2026Hay momentos en la vida en los que sentís que estás haciendo todo lo posible.
Trabajás, te esforzás, le ponés intención, ganas y corazón.
Y aun así… algo no termina de fluir.
No es que todo esté mal.
No hay un gran caos afuera.
Pero adentro no te sentís bien.
Es como si algo estuviera trabado.
Como si faltara algo, incluso teniendo “todo”.
O como si la vida avanzara más lento que ese deseo profundo que vive en vos.
Si hoy estás en ese lugar, este episodio —y este espacio— son para vos.
El error más común cuando la vida no avanza
Cuando la vida no fluye como esperamos, casi automáticamente aparece el juicio.
Nos decimos cosas como:
-
“Algo estoy haciendo mal”
-
“No soy constante”
-
“No me esfuerzo lo suficiente”
-
“Me falta disciplina”
-
“No soy suficiente”
Y sin darnos cuenta, entramos en un loop interno que nos deja exactamente donde estamos.
Por eso hoy quiero recordarte algo clave:
darte cuenta de esto ya es el inicio del cambio.
La vida no te está castigando.
La vida sucede para vos.
No es que falte luz. Falta capacidad de recibirla.
Desde una mirada espiritual —y también desde la sabiduría de la Kabbalah— hay algo muy claro:
la abundancia, la claridad, el amor y la plenitud siempre están disponibles.
El problema no es que la vida no quiera darte más.
El límite suele estar en nuestra capacidad de recibir y sostener eso que deseamos.
A eso se le llama vasija.
No se trata de atraer más cosas.
Se trata de preguntarte:
¿Estoy preparada/o para recibir y sostener lo que digo que quiero?
Cuando la vasija se achica
Muchas veces la vida no avanza porque estamos sosteniendo demasiado.
Cargando historias que no son nuestras.
Ocupando lugares que no nos corresponden.
Siendo la mamá de mamá.
Haciéndonos responsables de destinos ajenos.
Viviendo para cumplir expectativas que no nacen de nuestra alma.
Desde las constelaciones familiares lo vemos con claridad:
cuando no ocupamos nuestro lugar, la energía se achica.
No porque no podamos más.
Sino porque estamos desordenadas/os por dentro.
Expandir tu vasija no es hacer más
Expandir tu capacidad de recibir no es exigirte más.
No es controlar la vida.
No es empujar.
Expandir la vasija es:
-
ordenarte internamente
-
ocupar tu lugar
-
soltar lo que no es tuyo
-
dejar de cargar con lo que no te corresponde
-
permitirte recibir sin culpa
Es pasar del “¿qué más tengo que hacer?”
al “¿en quién necesito convertirme para sostener lo que deseo?”
Cuando el orden llega, la vida fluye
Cuando te ordenás por dentro, lo que deseás llega como efecto.
No desde la urgencia.
No desde la carencia.
Sino desde la coherencia.
La vida empieza a fluir no porque controles,
sino porque dejás de resistir.
Tal vez hoy la vida no te está pidiendo que avances más rápido.
Tal vez te está pidiendo algo más profundo:
frenar, sentir, ordenarte y volver a vos.
Una práctica simple para hoy
Si podés, cerrá los ojos un instante.
Respirá profundo.
Preguntate en silencio:
-
¿Qué en mi vida pide orden hoy?
-
¿Qué estoy cargando que no es mío?
-
¿Qué podría soltar para vivir más liviana/o?
Y repetí internamente:
Me permito soltar lo que no es mío.
Me dispongo a ocupar mi lugar.
Abro mi corazón al orden, al amor y a la paz.
Quedate ahí un ratito.
A veces, eso es todo lo que la vida necesita de vos hoy.
Cuando no querés hacer este camino sola/o
Si este episodio resonó con vos y sentís que necesitás acompañamiento real para sostener este proceso, quiero contarte que:
Así es cómo puedo acompañarte para no hacerlo sola/o...
Membresía Elijo Paz · acompañamiento emocional mes a mes
Gracias por estar acá.
Con amor,
Flor Gubba